Fertilidad y Shiatsu

Cuando una mujer se plantea ser madre, empieza para ella uno de los procesos de auto conocimiento más transformadores y potentes  que va a vivir en su experiencia de vida. nopuedo

En muchas ocasiones, el enorme deseo que conlleva quedarse embarazada, aparece también acompañado de grandes expectativas y de profundas movilizaciones inconscientes en nuestro campo emocional y energético que se activan casi sin que nos demos cuenta y ,a veces, surgen bloqueos. Bloqueos que nos generan ansiedad y a menudo esconden miedos y falsas creencias acerca de nosotras mismas o de la maternidad, heredadas o aprendidas.
Sucede a veces, que el deseo nacido del amor se convierte en una “necesidad”, porque nos apegamos a ese deseo, nos convertimos en alguien que “busca” un bebé, y permanecemos así desconectadas de la madre nutridora y acogedora que queremos ser.
Y es que no nos hemos dado cuenta de que esta madre ya está en nosotras. Somos nosotras. Por extraño que parezca, estas “dificultades”, esta especie de “limbo” en el que nos encontramos, esta frontera entre la mujer que somos y la que queremos ser, forman parte de nuestro proceso de transformación al que nos hemos lanzado sin red. Cualquier emoción “negativa”, cualquier miedo, es lícito y natural, forma parte del cambio. Aceptar y acoger lo que venga, también.

Cuando tomamos la importante decisión de ser madres, aceptamos convertirnos en tierra fértil en la que germinará una semilla que durante 10 lunas se nutrirá de nuestras emociones, nuestros pensamientos, de nuestro amor. Es la semilla quien busca el cobijo de la tierra oscura y fría. Esta tierra oscura y fría, es yin.

Aclaremos primero lo que es el yin:
El yin y el yang son dos cualidades opuestas y complementarias que se interrelacionan constantemente, formando parte de un todo aún mayor.
Frente a la energía yang, luminosa, directa, masculina, activa, dominante, creadora, está la energía yin, oscura, femenina, dócil, receptiva y nutridora. La primera se relaciona con el fuego y las montañas, la segunda con el agua, los ríos y los mares.

¿Cómo se trabaja y se potencia la fertilidad con Shiatsu?

Cuando hay dificultades para concebir un hijo, suele haber un exceso de energía yang. La futura madre entra fácyouarweilmente en el “deseo” de quedarse embarazada, esto es una energía activa (dirigida hacia afuera), que muchas veces nos lleva a querer controlar el “cuándo” y el “cómo”. Muchas veces el resultado de esto es la pérdida del placer, de ilusión (que se transforma en necesidad), de confianza y de alegría. Por eso en los tratamientos de Shiatsu  para la fertilidad trabajamos para equilibrar la energía yin. Se equilibra el calor del hígado (energéticamente hablando, ya que estamos trabajando con los meridianos de acupuntura) y se ayuda al sistema energético de la persona que recibe el tratamiento a encontrar de nuevo el equilibrio y la armonía en un entorno yin. Es favoreciendo este entorno yin, donde el bebé que viene se sentirá acogido y encontrará el terreno fértil para quedarse, nutrirse y florecer.

Así, desde la visión de la MTC (Medicina Tradicional China), estas serían algunas recomendaciones terapéuticas, sencillas y gratuitas, para favorecer el embarazo y, en el caso de fecundación in vitro, la espera:

Reducir al receptivemáximo las actividades orientadas a activar nuestras fuerzas yang.
Si tenemos que trabajar, aprovechar el tiempo libre para pasear bajo los árboles o junto a un río, sentir los rayos del sol en la cara y en la piel, y en el caso de que no haga sol, disfrutar con nuestra pareja de pasar tiempo juntos, salir a comer o disfrutar de una cena en casa y hablar de las cosas que nos hacen felices. Hagamos lo nos produzca placer. Aceptemos que las dificultades, forman parte de la historia.
Y por encima de todo, activemos en nosotras las fuerzas yin: la confianza, la aceptación (que surjan las emociones que surjan, forman parte del proceso), la entrega, la apertura y la capacidad de nutrir… entonces dejamos de “buscar”, y empezamos a “emitir” la frecuencia de la madre nutridora en la que nos queremos convertir. Es esta energía receptiva, yin, la más favorable para recibir la semilla de la vida y hacerla florecer.
Cuando dejamos de pre-ocupamos y confiamos en el proceso, mientras disfrutamos de la espera, se genera el ambiente óptimo y el terreno fértil que necesita la vida para surgir.

¿Cuáles son tus miedos? ¿en quién te convertirías si pudieras dejarlos ir?

“La mujer da a luz igual que la tierra da nacimiento a las plantas. Y da alimento, como lo hace la tierra. La magia de la mujer y la magia de la tierra son lo mismo. Mujer y tierra están emparentadas. “

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