Sobre mi

Noraya_elenCrecí rodeada de árboles, de rocas y de mar, los olores de mi infancia son el olor de los pinos y del salitre. Siempre he tenido un anhelo espiritual y místico. Estando en la naturaleza me siento en casa y me lleno de una sensación de pertenencia muy profunda y potente.

Empecé mi camino de sanación personal así como de formación en 1996, y en 1998 conocí a una persona muy especial que me ayudó a salir de la oscuridad total en la que me encontraba. Ella fue la primera que me mostró quién soy. A partir de entonces acepté que yo era la única responsable de todo lo que me había pasado en la vida, y empecé a hacerme cargo de mis elecciones y sentimientos. Le perdí el miedo a mirar mi lado en sombra, porque me sentía apoyada y acompañada desde el respeto y la aceptación de quién era. Desde entonces continúo mi camino como aprendiz y sanadora. Ahora reconozco y acepto mi sensibilidad y hago caso a mi intuición. Me gusta rodearme de belleza y de luz, a la vez que voy reconociendo y honrando los aspectos de mi sombra que tanto me enseñan sobre mí y sobre esta vida misteriosa y mágica.

Mi nombre significa “La luz existe”. Provengo de un linaje materno de médicos y científicos, y por parte de padre soy heredera de un linaje de bomoh (mujeres y hombres medicina) proveniente de los Minnangkabau, grupo matriarcal del oeste de Sumatra y Malaysia, conectado con otro, mucho más antiguo, de guardianes de la Tierra.
Entre los dones que he descubierto con la experiencia, está el de abrir caminos para que otros los puedan transitar. El de ser puente entre las personas y sus sueños más profundos y el de conectar a personas entre sí. También traigo el don de sentir la luz en las personas y a menudo los dones que traen. Este servicio a la Vida  siempre ha fluido de manera natural, cuando soy yo misma y me siento feliz. Sé que no estoy sola y que soy guiada en todo momento por mis guías y maestros del mundo invisible a través del Camino del Discernimiento.
He trabajado con círculos de mujeres durante más de 10 años, al ser madre y haber profundizado en lo Sagrado Femenino, he descubierto que este está al servicio de mujeres y hombres por igual. Que todos formamos parte de esta Gran matriz Cósmica que nos nutre y nos sostiene.
En el año 2002, nació El Arcángel, portal dedicado a la transformación personal y planetaria, en el que junto a mi marido y compañero del alma Alejandro, ofrecemos nuestras terapias y talleres y compartimos lo que vamos aprendiendo con nuestra familia de luz.
A través de esta página ofrezco mi servicio a la Vida como un granito de arena  a nuestro despertar como clan y como familia humana.

 “De repente, todos mis ancestros están detrás de mí. “Permanece tranquila“, dicen. “Observa y escucha, tú eres el resultado del amor de miles”.-”
~ Linda Hogan, escritora nativa de Chickasaw, Norteamérica

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