Mi propósito es ayudar a las personas en su transformación. Puedo ponerlas en contacto con su propio poder interior, en unos casos recuperando el poder que han entregado a otras personas o a determinadas circunstancias, y en otros reconociendo el poder interior que nunca han conocido antes y que vive latente en cada una de las experiencias que han vivido.
Conozco las profundidades de la experiencia humana y el enorme potencial transformador que tiene el trauma para despertar nuestra esencia y ponernos en contacto con nuestro ser original.
Trabajo desde un lugar de profundo poder que se encuentra en el interior de todos nosotros, más allá de las consideraciones de la mente social, cultural y racional. Este lugar que podemos llamar Presencia, es reconocible por las personas que entran en contacto conmigo y de esta manera lo despiertan en su interior. Así conectan con su propia autoridad, discernimiento y poder personal.
Formadora especializada en Liberación de Pericardio desde 2013, he encontrado en ello una vía de plenitud y gozo al poder convertirme en parte del camino de las personas que deciden atravesar el Rito de Paso en el que se ha convertido esta formación a lo largo de los últimos años.
Como Mujer puente, he consagrado mi vida a la investigación de nuevas formas ancestrales de comulgar con el Gran Misterio y a recuperar el sentido de lo sagrado.
Dedicada a la sanación desde 1996, desde 2004 me dedico a crear espacios profundamente transformadores donde encontrar herramientas e inspiración para recordar quiénes somos y abrirnos a la belleza del corazón. En estos espacios utilizo el lenguaje simbólico y arquetípico para recuperar el sentido de lo sagrado y poder anclar nuestro poder ahí, liberándonos de condicionamientos antiguos y obsoletos. Actualizar los mitos para aprender a habitarlos y dejar de ser meros observadores para fortalecer nuestro compromiso con la Vida.
Actualmente me encuentro inmersa en la escritura de un libro sobre la transformación de la conciencia, inspirado en el pensamiento mágico Egipcio y en mi propia conexión con lo Invisible a lo largo de toda esta experiencia de vida.

CÓMO LLEGUÉ HASTA AQUÍ
Nací en 1975. Mi experiencia en la meditación y en las terapias naturales se desarrolla a partir de 1996.
Desde 2013 me dedico a dar tratamientos de Liberación de Pericardio y desde 2017 también formación.
Mi camino es en esencia un camino hacia el amor. Mi historia personal me llevó a experimentar la soledad desde pequeña. Con el tiempo aprendí a disfrutarla y facilitó el contacto con mi mundo interno desde una edad muy temprana.
La primera parte de mi vida me trajo experiencias muy intensas a nivel anímico, lo que me llevó a aceptar cualquier experiencia como posible catalizador de cambio, transformación y crecimiento.
Mi nombre significa “La luz existe”. Provengo de un linaje materno de médicos y científicos, y por parte de padre soy heredera de un linaje de bomoh (mujeres y hombres medicina) proveniente de los nativos Jakun de las selvas y ríos de la península malaya, y de los Minangkabau, grupo matriarcal del oeste de Sumatra y Malasia.
Conocí a maestros que me hicieron experimentar lo que es ceder el poder a otros, poner la autoridad sobre nuestra vida en manos de otras personas. Gracias a estas experiencias, decidí que mi trabajo estaría centrado en empoderar a otras personas para ayudarlas a ser lo que han venido a ser en toda su plenitud.
En mi búsqueda por diferentes escuelas de sabiduría, iba creciendo la certeza de que el Corazón era la llave maestra para mi propio despertar, lo que me llevó al trabajo con la Liberación de Pericardio.
Confiar en mi intuición, descubrir el amor en mi y aprender a convivir con la vulnerabilidad que supone en encuentro con el otro desde un lugar auténtico, me ha traído hasta el momento presente, hasta el momento de darme cuenta que soy, esencialmente, un ser lleno de amor en constante proceso de autoconocimiento.
