¿Existen los milagros?

¿Existen los milagros? ¿La sanación hace milagros?
Desde mi experiencia siento la sanación como algo muy complejo, y los milagros no vienen solos, sino que son el resultado del enfrentamiento a potentes desafíos de la vida y de una profunda inmersión en el propio proceso de sanación. Cuando más grande es el problema, más profundamente tenemos que bucear en nuestro interior, más grande es la transformación que necesitamos hacer en nuestro sistema para encontrar un nuevo equilibrio. Porque después de una enfermedad, de una crisis, de una depresión, de una o varias pérdidas importantes… nunca volveremos a ser los mismos. Tras haber desarrollado el suficiente discernimiento para recuperar los pedazos de nuestra alma que andaban perdidos u olvidados, nos sentiremos más unidos a la vida, más completos, más libres.

icebergCuando hablamos de sanación, hablamos de un proceso de transformación, nunca de algo drástico y repentino. La idea que tenemos de “milagro”, suele estar asociada al algo misterioso, a la curación espontánea, a un cambio de estado aparentemente radical. Así es como se ven los milagros desde afuera. A veces en un sólo tratamiento ocurre una transformación maravillosa, o una curación extraordinaria. El mal desaparece, la herida no se siente más, el dolor se esfuma definitivamente y nunca más vuelve a aparecer. Se dice que hemos vuelto a nacer. Pero lo cierto es que los milagros ocurren siempre después de largos procesos, de los cuales hemos sido más o menos conscientes (ya que la mayor parte de estos procesos se desarrolla en lo que llamamos el inconsciente), y siempre después de, precisamente, un cambio en nuestra conciencia, en nuestra comprensión, en las ideas que tenemos sobre nosotros mismos, sobre la vida, y sobre el desafío que esta representa. Muchas veces, estos procesos se dan en nuestra vida diaria, y después, en una sola visita al terapeuta, al sanador, se produce el cambio. Para que haya un nuevo nacimiento, algo ha tenido que marchitarse primero y morir después. Así es como sucede siempre en la naturaleza, y nosotros, por más que vivamos alejados de ella, SOMOS la Naturaleza. Y como ella, nuestros procesos son cíclicos, son procesos de vida-muerte-vida, y, como Ella, están impregnados de milagros que ocurren cada día, aunque a veces no nos demos cuenta.

Podemos pasarnos la vida haciendo lo que sea para no entrar en contacto con los desafíos que la vida, la de cada uno, nos presenta.
Podemos pasarnos la vida girando alrededor de este círculo de desafíos, preguntándonos por qué caminamos hacia adelante y, sin embargo, siempre regresamos al mismo lugar. Muchas veces, una enfermedad, una pérdida o un accidente, cambian inexorablemente nuestro rumbo, y nos ponen frente a frente con el núcleo de este círculo de desafíos. Es entonces cuando puede parecer que todo se estanca, que nada se mueve… sólo tenemos que dar el primer paso, pero esta vez hacia el centro, con coraje y decisión.
Cada vida que nos es propia nos presenta uno o varios desafíos, y el tener el propósito de mirar adentro y de enfrentarlos, consigue que podamos alinearnos con un propósito vital, que no es otro que la libertad, la dicha, y una profunda sensación de pertenencia. A veces, enfrentar un desafío puede suponer precisamente soltarlo, dejar de tratar de “controlar” la Vida, y permitir que esta se exprese, que nos muestre los caminos, y permitir que las potencialidades inmensamente creativas de nuestra psique y de nuestro espíritu, nos muestren la mejor versión de nosotros mismos, en este preciso momento, en este mismo lugar.

740d9e0c7374e8d01b3887b2f0776a98El chamán, el sanador, el hombre o mujer medicina, es un canal, un medio que utiliza el universo para servir de catalizador en los procesos a los que se enfrenta la persona que acude a verle. Cada chamán, terapeuta, sanador, tiene su propia medicina, la que le ha llevado a él mismo a poder trascender su propio dolor, a curar las heridas de su pasado y a conectarse de forma más profunda con el Misterio. Él o ella, ha aprendido a desarrollar su propia relación de amor con el Misterio, con lo Desconocido, y ha llegado a desarrollar una medicina auténtica y genuina a través de su forma personal y única de abrazar este Misterio. Así, ha llegado a ser capaz de, en palabras de Eric Micha’el Levanthal “encarnar y expresar el poder curativo que todo ser humano posee de forma natural”. Y es desde este lugar de unión con lo divino, pero plenamente consciente lo frágil vulnerable de la experiencia puramente humana, desde el cual surge la ayuda y él puede servir de catalizador y de puente.

Tener coraje pasa por reconocer nuestras heridas y la víctima que somos, y tener la determinación de transformar a esta víctima por medio del entrenamiento de la gratitud y de la compasión. Tener coraje, pasa por cambiar el valor que le damos a la vulnerabilidad, a la fragilidad, significa atreverse a enfrentar la incomodidad de sentir el dolor, de romperse en pedazos, caerse de rodillas y esconder la cabeza entre las manos… para después levantarnos, recoger los pedazos, lamernos las heridas, sacudirnos el polvo, y seguir caminando, con la fuerza renovada de haber integrado una experiencia que andaba flotando en los profundos océanos de nuestra inconsciencia, pero que gritaba con fuerza para ser reconocida, acogida, para ser tenida en cuenta, sostenida, amada.
Es entonces cuando las puertas se abren para que sucedan los milagros. Es entonces cuando los caminos se abren, cuando caen los velos de la duda y del miedo, y la vida se convierte en una sucesión de milagros que ocurren por el hecho de estar vivos y sentirnos conectados y fortalecidos en la experiencia de la vida que se renueva, cada día.

Noraya Kalam
(Liberación de pericardio, Acompañamiento evolutivo, reconciliación con la sombra. Niveles y aspectos que fluyen y se mueven con este trabajo: limpieza y purificación, reconocimiento de aspectos ocultos en la sombra, liberación, sanación, integración, conexión. Sentir.)

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